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Haciendo una Diferencia
Wednesday, May 12, 2004 (00:35:12)
Posted by gentle
Conx escribió:
Les describiré a Allison (nombre ficticio). Está en sus veintes, de buenos modales y una cristiana comprometida. Además, está en la universidad, estudiando para ser una maestra. Por ende, no puede visitar nuestra iglesia a menudo; solamente durante los feriados y vacaciones cuando viene a visitar a sus padres.
No conozco muy bien a Allison. La he visto una docena de veces en un par de años, pero parece que nos llevamos bien.
Todo comenzó una mañana en la iglesia cuando Allison se sentó en la fila que estaba delante de mi esposa y yo.
El vicario nos pidió que nos juntáramos en grupos para orar. La persona que estaba a tu izquierda te pedía que oraras por él o ella, etc., de tal modo que todos orásemos por todos.
Cuando le llegó el turno a Allison para decir su motivo de oración, estuvo callada por unos momentos y luego nos contó esta historia.
Allison estaba trabajando en una escuela primaria como parte de su entrenamiento de sus estudios. El entrenamiento duraba unas 8 semanas. Había conocido una niña de 9 años, la cual había sufrido cosas horribles en su corta vida (no entraré en detalles). Como resultado del mismo, la niña molestaba, interrumpía a la clase y era violenta con los otros niños y consigo misma, principalmente por estar confundida y asustada. Para serles franco, los maestros estaban felices cuando simplemente se sentaba en un rincón y se rehusaba a hablar con alguien. La estaban dando toda la ayuda posible, pero no era suficiente. Era una persona muy lastimada.
Por alguna razón, la niña había comenzado a confiar en Allison, como nunca lo había hecho con nadie más. Había logrado pequeños progresos en su comportamiento y trabajo. Allison pidió que oráramos por ella, lo cual hicimos de buena voluntad (realmente puso a MI petición de oración en perspectiva).
Sin embargo, Allison tenía un problema. Su tarea en la escuela estaba por concluir y en breve, estaría regresando a la universidad. Muy pronto, la escuela estaría a muchas millas de distancia, y la niña habría de perder a una de las pocas personas adultas en las cuales hubiera confiado. Allison estaba tan afligida de tan sólo pensar en dejarla, cuando sabía que, con un poco más de tiempo, posiblemente hubiera hecho una gran diferencia en la vida de la niña.
Después del culto, conversamos por un largo rato. Tratamos de ver al problema desde distintos ángulos, sin poder resolver la angustia de Allison. El mejor consejo que le pude dar fue este:
Mientras vivamos aquí en la tierra, diariamente tocaremos la vida de alguien. Cada vez que lo hagamos, nos cambia de alguna manera. Algunos cambios son profundos, mientras que otros casi ni se pueden ver, sin embargo, son cambios al fin. Si miro a mi propia vida desde que empecé con Jesús, puedo reconocer la importancia de estos cambios, aunque fueran insignificantes, y muchos fueron hechos por gente no cristiana.
Todo lo que Allison podía hacer era reconocer los pequeños cambios que hubiera hecho en la vida de la niña, y confiar de que el Señor enviaría a otros en su lugar, y así continuar con la tarea que ella comenzara. Espero que la haya animado a continuar siendo la persona buena y amable que ella es. El peligro para ella es que se desanime y deje de hacer CUALQUIER tipo de cambio porque no pudo hacer GRANDES cambios. De alguna manera, me siento culpable al haberle dada este consejo- al haber sido parte de robarle el idealismo juvenil que posee.
No sé cómo Allison resolvió el problema, ni siquiera si lo pudo hacer. No la he visto desde entonces, pero a menudo he orado por ambas.
Me imagino que estas cosas siempre van a ser un problema, cuando nosotros, que somos meros humanos, tratemos de llenar el vacío que sólo Dios puede llenar. Al mismo tiempo, espero que nunca dejemos de tratar de hacerlo y nunca dejemos de orar para que las personas acepten a Jesús como a su Salvador, y de esta manera, permitirle a Él, meterse en la brecha.
Conx
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“No me siento obligado a creer que el mismo Dios que me ha dotado con sentidos, razonamiento e intelecto, quiere que me prive de su uso.” Galileo Galilei |